El comienzo de la primavera implica la necesidad de prestar una mayor atención a la proliferación de plagas, enfermedades y otras amenazas agrícolas propias de esta estación.

La primavera es un periodo del año esencial para el desarrollo óptimo de los cultivos, gracias a la presencia generalizada de unas condiciones atmosféricas sumamente beneficiosas para la germinación y crecimiento de las cosechas.

No obstante, estos factores característicos del entorno, marcados por temperaturas suaves, el incremento de la humedad ambiental y una mayor frecuencia de precipitaciones moderadas, también favorece, por desgracia, la proliferación de numerosas plagas y enfermedades, que suponen una auténtica amenaza agrícola tanto en términos de productividad como de perspectivas de supervivencia a lo largo de las diferentes fases de crecimiento de los cultivos.

Por este motivo, desde AEPLA hoy queremos aprovechar una fecha tan señalada en el calendario agrícola, como es el comienzo de la estación primaveral, para mostrarte un repaso de las principales amenazas agrícolas a las que deberás prestar una especial atención durante los próximos meses, con el fin de proceder a su detección temprana y disponer de la capacidad necesaria para seleccionar los mecanismos más adecuados para su tratamiento óptimo:

  • Para comenzar, será preciso que realices un seguimiento continuo de tus cultivos para detectar la aparición de insectos y otros artrópodos, ya que especies como los pulgones o las cochinillas, por citar algunos ejemplos, suelen recuperar su actividad tras el obligado letargo invernal, mediante la eclosión de sus huevos.
  • Además, las propias características de nuestro territorio y nuestros cultivos favorecen, por desgracia, la presencia de plagas endémicas relacionadas con la presencia de ácaros que comienzan a desarrollarse durante estos meses y producen daños de envergadura durante el verano, como es el caso de la araña roja o el ácaro de las agallas del ciruelo, que afecta principalmente a esta variedad de frutal y a los almendros.
  • Para finalizar, el aumento generalizado de la humedad ambiental contribuye al desarrollo de numerosas especies endémicas de hongos en las cosechas, entre los que destacan, por su capacidad dañina, el oídio, la verticilosis o la roya, cada una de ellas con sus diferentes variedades, que a su vez están especializadas para alcanzar su máximo desarrollo en multitud de cultivos de nuestro país.

 

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