El análisis y evaluación del riesgo de deriva es una práctica de gran valor para fomentar el respeto del entorno y apostar por una agricultura sostenible.

A la hora de velar por el desarrollo de una agricultura sostenible, no basta únicamente con informarte debidamente sobre el mejor tratamiento fitosanitario para la amenaza que afecta a tus cultivos, y acerca de los pasos a seguir para llevar a cabo su aplicación.

También será extremadamente importante tomar las medidas necesarias para garantizar que dicha aplicación se concentra exclusivamente en aquellas parcelas y plantas a las que se quiere aportar la solución de sanidad vegetal elegida, y que esta no afecta, en modo alguno, a las zonas colindantes.

En este sentido, como paso previo a la puesta en marcha de cualquier tratamiento fitosanitario que implique la utilización de sistemas de pulverización, desde AEPLA te recomendamos que realices una evaluación lo más detallada posible del riesgo de deriva del producto, tanto para favorecer la eficiencia y aprovechamiento del producto empleado como, principalmente, para garantizar el máximo respeto y protección ambiental del entorno.

En base a esta reflexión, y tomando como referencia la información publicada en el Proyecto TOPPS, aquí tienes una serie de consejos que pueden serte de gran utilidad para reducir un posible riesgo de deriva en la aplicación de tus tratamientos fitosanitarios por pulverización:

  • El primer aspecto clave a tener en cuenta residirá en la determinación de la distancia existente entre el margen de la parcela y aquellas zonas que pueden considerarse sensibles en base al producto fitosanitario elegido, para determinar lo que se conoce como ‘zona de riesgo’.
  • A título orientativo, esta ‘zona de riesgo’ se puede calcular a partir de la distancia de la banda de seguridad especificada por el fabricante en el etiquetado del envase, más la distancia correspondiente a la anchura de la barra en los cultivos bajos o la longitud correspondiente a 5 filas en el caso de viña y frutales, o bien una distancia mínima adicional de 20 metros en el caso de que esta sea inferior.
  • Una vez que hayas establecido la zona de riesgo, será el momento de analizar aquellos factores externos que pueden generar un incremento del riesgo de deriva, como la dirección y velocidad del viento, la temperatura y humedad ambiental, o aquellos parámetros asociados directamente a las condiciones de aplicación en relación al tipo de cultivo y vegetación adyacente, como su altura o densidad.
  • Por último, en función de la información obtenida, podrás seleccionar e incorporar aquellas medidas adicionales que puedan contribuir a reducir el riesgo de deriva respecto a la utilización del sistema estándar con el que cuenta el equipo de pulverización, como son las boquillas de baja deriva o el ajuste de la barra en cuanto a su altura y velocidad de avance.