Mejorar la capacitación en la cadena de producción agrícola es esencial para avanzar hacia una agricultura más segura y responsable con su entorno.

Si bien la agricultura es una actividad milenaria, que prácticamente nos ha acompañado desde el inicio de nuestra civilización, no cabe duda de que es preciso seguir avanzando, día tras día, en la implantación de medidas que posibiliten que el desarrollo de esta actividad se lleve a cabo en las mejores condiciones posibles tanto para las personas que las realizan como para aquellas que forman parte del último eslabón de la cadena de valor de la producción agrícola, como consumidores.

En este sentido, el hecho de contar con una adecuada capacitación de las personas que trabajan día a día en la agricultura, y en las diferentes actividades que le dan apoyo, pasa por ser un elemento fundamental para reducir al máximo su exposición a posibles riesgos laborales, así como para favorecer la implantación de aquellas buenas prácticas que garanticen la seguridad alimentaria de los consumidores y, a su vez, contribuyan a reducir al mínimo el impacto de la agricultura sobre su entorno.

A partir de esta reflexión, desde la European Crop Protection Association (ECPA), entidad en la que se agrupan las diferentes asociaciones que, como AEPLA, representan a la industria fitosanitaria en la Unión Europea, la formación y capacitación en el ámbito agrícola y de la sanidad vegetal se considera como una de las piedras angulares de nuestros Compromisos 2030, como elemento básico para contribuir a la consecución de una agricultura más segura y sostenible, sobre todo en relación a la protección de las personas y del medio ambiente, mediante la puesta en práctica de las siguientes medidas a lo largo de la próxima década:

  • Promover la capacitación de un millón de asesores, aplicadores y agricultores sobre las mejores prácticas de gestión para la protección de la salud en el ámbito de la actividad agrícola, así como en relación al desarrollo de prácticas orientadas al consumo eficiente de agua y un mayor respeto del medio ambiente.
  • Favorecer el acceso de todos los trabajadores que desarrollan su actividad agrícola en la Unión Europea a aquellas innovaciones tecnológicas que permitan mejorar su seguridad laboral, reduciendo así, de forma prioritaria, su exposición a los riesgos relacionados con un uso inadecuado de las soluciones de sanidad vegetal disponibles en la actualidad.