El desarrollo de iniciativas y proyectos de innovación en el ámbito de la sanidad vegetal es fundamental para asegurar el futuro de la agricultura.

Por desgracia, los peligros y riesgos que afectan a la salud de los cultivos agrícolas, y de las especies vegetales en su conjunto, no responden a parámetros estables y sobre los que se puede actuar únicamente con los productos fitosanitarios que actualmente están disponibles en el mercado.

El hecho de que la práctica totalidad de plagas y enfermedades que afectan a nuestra agricultura tengan su origen en la presencia de bacterias, hongos e insectos capaces de afectar a la producción de tus cosechas, hace que, al igual que ocurre en la medicina humana, tengamos que estar muy atentos a la evolución de estos organismos, con el fin de poder adaptarnos con éxito a sus posibles cambios, así como a la posible aparición de nuevas especies invasoras y dañinas.

Es en este punto en el que la puesta en marcha de iniciativas y proyectos de I+D+i dirigidos a satisfacer las necesidades de innovación en el ámbito de la sanidad vegetal es imprescindible para evitar que nuestra agricultura se encuentre totalmente desprotegida ante los efectos perjudiciales de nuevas plagas y enfermedades.

Por este motivo, la innovación es un aspecto irrenunciable para todas aquellas entidades que concentran sus esfuerzos en garantizar la sanidad vegetal de los cultivos, como herramienta para ajustar de la forma más eficaz y eficiente posible las posibilidades que te ofrecen los productos fitosanitarios para disponer de la mejor protección de tus cosechas.

De igual forma, estos procesos de innovación en sanidad vegetal no se detienen en la identificación y búsqueda de soluciones para combatir los efectos de nuevos peligros para la agricultura, sino que además se dedica una enorme inversión económica al análisis y perfeccionamiento científico de aquellos productos fitosanitarios que actualmente se encuentran en circulación, con objeto de conseguir una adaptación y mejora continua de sus propiedades y aplicaciones a las necesidades reales de los agricultores.

En definitiva, no se puede entender el protagonismo de la sanidad vegetal como elemento básico para el futuro de la agricultura sin tener en cuenta la necesaria aportación que se lleva a cabo a través de la apuesta decidida por la innovación y mejora continua en el ámbito de los productos fitosanitarios.