La principal función de los productos y tratamientos fitosanitarios reside en ayudarte a hacer frente a estos peligros.

Es innegable que la calidad de las semillas utilizadas para la siembra de cultivos, así como los distintos medios mecánicos y tecnológicos que se utilizan en las explotaciones agrícolas, han experimentado una espectacular mejora en las últimas décadas, haciendo posible que se incrementen las expectativas de beneficio en el ámbito de la agricultura.

No obstante, todavía es necesario hacer frente a la gran cantidad de plagas y elementos nocivos, cada vez más resistentes, que generan pérdidas millonarias en las cosechas, y que suponen la razón de ser de la investigación, desarrollo, homologación y comercialización de productos y tratamientos fitosanitarios.

En este sentido, si bien existe una amplísima variedad de riesgos y plagas, hoy queremos repasar contigo aquellos que tienen una mayor presencia en nuestro territorio, entre los que consideramos esencial destacar los que te mostramos a continuación:

Plantas invasivas; para comenzar, la primera categoría de plagas a las que se tiene que hacer frente en las explotaciones agrícolas está formada por aquellas especies vegetales, consideradas popularmente como ‘malas hierbas’, que aprovechan su germinación masiva para crecer junto a los cultivos agrícolas, restándole su sustento del suelo y afectando a su crecimiento.

Entre las malas hierbas más frecuentes en nuestro país se encuentra la pamplina, que se caracteriza por sus hojas fibrosas y de pelos rizados, y sus flores blancas, y que afecta principalmente a nuestros cultivos de trigo y otros cereales.

Insectos; son un auténtico quebradero de cabeza para los agricultores, debido a su extraordinaria especialización en diferentes variedades de cultivo, que utilizan tanto como alimento como para depositar sus huevos.

Entre las especies más peligrosas en nuestro país, por su extraordinaria virulencia, se encuentran la mosca del olivo, el escarabajo japonés, que afecta principalmente a los manzanos y a los cultivos de maíz y soja, o el Coccus pseudomagnoliarum, una especie de garrapata que concentra su acción en los cítricos.

Babosas; son una de las plagas agrícolas más comunes y dañinas, sobre todo en terrenos húmedos, cuya presencia es preciso erradicar para evitar que devoren la cosecha.

El principal problema que ofrecen las babosas, si no realiza un tratamiento adecuado a tiempo, es que se alimentan de cualquier parte de la planta, ya sea su tallo, sus hojas o sus flores, afectando por tanto a la producción con independencia de la fase de crecimiento del cultivo.

Hongos y bacterias; para finalizar, es preciso destacar el peligro asociado a la aparición de este tipo de plagas en los cultivos, ya que, por su tamaño, son mucho más difíciles de detectar en sus fases iniciales.

Entre las especies que generan más daños y pérdidas en nuestro territorio se encuentra la Xylella o ébola de los olivos, y el greening o dragón amarillo, que afecta a la producción de cítricos y que, si no se ataja a tiempo, puede llegar a matar a los árboles infectados.