¿Conoces en qué consiste realmente este concepto y qué implicaciones tiene? Te lo aclaramos a continuación.

Tal y como ocurre en el caso de los productos farmacéuticos, los productos fitosanitarios deben pasar por una gran cantidad de controles de seguridad y calidad, establecidos por la normativa vigente para garantizar su viabilidad comercial y realizados por organismos totalmente independientes.

En este sentido, uno de los elementos a los que se presta una especial atención en el desarrollo de estos controles se basa en el análisis y evaluación de los residuos que su aplicación puede generar, con el fin de garantizar que estos no supongan ningún tipo de riesgo para el consumidor.

Es aquí donde adquiere una gran importancia el establecimiento de estos Límites Máximos de Residuos, conocidos coloquialmente con las siglas LMR, como mecanismo para asegurar los máximos niveles de seguridad alimentaria.

La Comisión Europea es la responsable de establecer estos niveles para la medición de los residuos procedentes de la aplicación de productos fitosanitarios en los cultivos, a partir de un laborioso proceso en el que participan tanto la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), como los organismos competentes en este ámbito de cada uno de los estados miembros.

En contra de lo que erróneamente se suele pensar, debido a la confusión generada a la hora de su difusión en diferentes medios no especializados, estos límites se basan estrictamente en estándares comerciales, en ningún caso en la determinación del nivel de toxicidad que puede contener un alimento.

Para que te hagas una idea más precisa sobre este aspecto, a partir de la determinación del Nivel sin Efecto Adverso Observado (NOAEL) más elevado, a este se le aplica un factor de corrección 100 veces superior, para reducir completamente el riesgo de cualquier interacción.

A modo de ejemplo, tomando como referencia la ‘distancia de seguridad entre vehículos en carretera’, el LMR es equivalente a que, en lugar de exigir una distancia mínima de 60 metros, esta distancia quede fijada en 6 kilómetros con el vehículo que circula delante, lo que ofrece una muestra del impresionante nivel de seguridad alimentaria establecido en nuestra normativa vigente.

En este punto, además, debes de tener en cuenta que el hecho de que se detecte un valor por encima de los Límites Máximos de Residuos establecidos en la producción procedente de un cultivo, implicará que los productos fitosanitarios utilizados no se han empleado correctamente y, por tanto, que los productos agrícolas afectados no son aptos para su comercialización, aunque esto no implique, en modo alguno, que supongan un riesgo para la salud.

Por eso, es tan importante que, a la hora de aplicar a tus cultivos un tratamiento fitosanitario, sigas estrictamente las instrucciones indicadas en la etiqueta del producto, y respetes escrupulosamente las buenas prácticas agrícolas (BPA) relativas a la recogida de tu cosecha, sobre las que te informamos periódicamente a través de los distintos canales de comunicación que tienes a tu disposición, así como mediante numerosas charlas y cursos formativos.