Las condiciones climáticas propias de los meses otoñales incrementan el riesgo de proliferación de amenazas agrícolas que pueden afectar a tus cultivos.

La llegada de la estación otoñal no solo implica unas condiciones mucho más propicias para el crecimiento óptimo de tus cultivos, sino también, por desgracia, para aquellas amenazas que pueden afectar a su correcto desarrollo, en forma de plagas, enfermedades o malas hierbas.

Además, el hecho de que las temperaturas durante estos meses sean mucho más suaves, y se incremente de forma considerable la humedad ambiental, genera un entorno propicio para la proliferación de otros agentes nocivos, como ácaros y hongos.

En este sentido, hoy queremos aprovechar este espacio para mostrarte un repaso de los peligros más habituales para los principales cultivos que se desarrollan en nuestro país, siendo conscientes de que esta información tiene un carácter marcadamente orientativo, ya que cada territorio presentará una mayor exposición a la aparición y presencia de aquellas amenazas agrícolas que disponen de unas condiciones más propicias en cada caso, o que presentan un carácter endémico en función de la zona o las características del suelo.

Cítricos: es preciso poner de manifiesto, para comenzar, la enorme envergadura de los daños que está provocando en las plantaciones de productos cítricos la presencia de una plaga por desgracia endémica en nuestro territorio, como es el cotonet.

Tanto en el caso de la actuación contra este insecto como en relación a otras amenazas agrícolas relacionadas con este cultivo, se requerirá de una acción focalizada a partir de tratamientos fitosanitarios y soluciones biológicas específicas, para prevenir su aparición y, en caso de que no sea posible, combatir su proliferación.

Hortalizas: en aquellas zonas en las que la frecuencia de lluvias es menor, se suele observar por estas fechas una mayor amenaza de plagas de lepidópteros u orugas, entre las que destacan la rosquilla negra, la gardama o rosquilla verde, así como plagas especializadas en cultivos específicos, como ocurre, por ejemplo, con la oruga de la col.

A diferencia del cotonet, estas especies se caracterizan por permitir un mejor control, sobre todo si se consigue actuar sobre ellas en una fase temprana de su desarrollo.

Olivo: durante los últimos años la práctica totalidad de extensiones de olivar en nuestro país se encuentran expuestas a la acción de la Xylella fastidiosa, una bacteria tremendamente agresiva que encuentra su mejor espacio de desarrollo en cultivos leñosos y que, por desgracia, no cuenta aún con un tratamiento eficaz.

A esta amenaza hay que unir el incremento del riesgo de presencia de hongos como el repilo del olivo o la aceituna jabonosa, que se aprovechan de unas condiciones más propicias para su crecimiento durante los meses otoñales

Uva para la producción de vino: aunque la principal amenaza que acecha a este cultivo reside en la presencia endémica de oídio o blanquilla en nuestro país, durante estos meses será preciso extremar también las precauciones frente a otras plagas, como el hilandero o polilla de la uva.

Uva de mesa: en el caso de este cultivo, si bien presenta similitudes con el anterior, el mayor riesgo lo genera la posible presencia de araña roja, que busca colonizar las yemas de los viñedos para contar así con una mejor protección de sus larvas antes del comienzo del frío invernal.

En estos casos, lo más adecuado es proceder a la detección y localización de las cepas que pueden haberse visto afectadas, para proceder a su seguimiento exhaustivo y al desarrollo de tratamientos que impidan el desarrollo y extensión de esta plaga.