Aunque forman parte de tu día a día, ¿sabes cuáles son las diferencias entre hortalizas, verduras, frutas y legumbres? Te ayudamos a aclarar tus dudas.

Estamos seguros de que si te dedicas a la agricultura no tendrás ninguna duda acerca de las características que definen a cada una de estas categorías de alimentos.

No obstante, desde un punto de vista más coloquial, sí que se detecta la presencia de una cierta confusión acerca de qué especies vegetales forman parte de cada uno de estos grupos, y cuáles son los aspectos que pueden servirnos para diferenciar con claridad a cuál de ellos pertenecen las distintas especies que conocemos y consumimos habitualmente.

Por eso, hoy queremos compartir contigo qué criterios son los que se utilizan para realizar esta clasificación, para ayudarte así a identificar en qué casos nos encontramos ante una verdura, una fruta o una hortaliza:

Hortalizas: desde un punto de vista botánico, se consideran hortalizas a aquellas especies de las que se aprovecha para su consumo sus semillas, tallo, raíces o fruto.

Por tanto, todas aquellas especies que se cultivan para servir de alimento deberían considerarse, en un sentido amplio, como hortalizas, aunque en la práctica este concepto se suele limitar a aquellas que no se incluyen de forma directa en alguna de las categorías que se muestran a continuación.

Verduras: se trata de un concepto especialmente relacionado con el ámbito alimentario, ya que hace referencia a aquellas especies vegetales en las que la parte comestible se encuentra, al menos en su mayor parte, en el tallo o las hojas, de la planta, es decir, en su parte verde.

Frutas: de igual forma, se considera frutas a aquellas especies vegetales cuya parte comestible se deriva de la transformación de su flor en fruto, ya sea este carnoso, seco u oleaginoso.

En este sentido, puede que te resulte sorprendente darte cuenta de que, en términos de alimentación, la aceituna es, en realidad, una fruta.

Legumbres: para finalizar, se definen como legumbres aquellas especies en las que su producción de semillas no se genera a partir de la germinación de su flor y su evolución hasta dar lugar a un fruto convencional, sino en la que este adquiere una forma de vaina donde estas se disponen de forma individual o en hilera.

Así, más allá de las variedades más comunes como son las judías, las lentejas o los garbanzos, en un sentido estricto los cacahuetes no deberían considerarse como un fruto seco, sino más bien como una legumbre seca, aunque en realidad no es incorrecto definirlos como tal.