La Sanidad Vegetal pasa por ser un instrumento básico para garantizar la salud de las plantas, como ocurre con el papel de la medicina para las personas.

Cuando se hace referencia a la estrecha relación existente entre la sanidad vegetal y la agricultura, existe una cierta corriente de opinión que se muestra, en mayor o menor medida, crítica con la ‘simbiosis’ casi perfecta que caracteriza el funcionamiento de estos dos ámbitos, como elementos básicos para que todos los que formamos parte de la sociedad podamos disfrutar cada día de unos alimentos de mayor calidad, más seguros y sostenibles.

En este sentido, desde AEPLA siempre hemos considerado como uno de nuestros pilares básicos transmitir que el papel de la sanidad vegetal o la industria fitosanitaria, tanto en la agricultura como a nivel paisajístico urbano o forestal, debe ser entendido como el que lleva a cabo la medicina o el sector sanitario para el cuidado de las personas.

Dicho de otro modo, al igual que no es recomendable optar por el desarrollo de prácticas de automedicación, no es conveniente poner en marcha tratamientos fitosanitarios en cultivos sin el correspondiente asesoramiento de aquellas personas que cuentan con la capacitación y experiencia que aporta la certificación de aplicador, y, en caso de que se cuente con su visto bueno, será preciso respetar escrupulosamente las indicaciones y advertencias que la empresa fabricante de cada producto muestra en su envase, con el fin de garantizar en todo momento no solo la protección y seguridad de quien los manipula sino también de los cultivos en los que se aplica y, al mismo tiempo, del entorno en su conjunto.

Asimismo, como habrás podido observar si realizas un vistazo rápido a las publicaciones que ofrecemos tanto en nuestra web como en este blog, o en nuestros distintos perfiles de redes sociales, nuestro objetivo prioritario es difundir lo más posible aquellas buenas prácticas agrícolas que pueden contribuir activamente a favorecer la salud de los cultivos y demás especies vegetales, como medidas previas para ajustar el uso de productos y tratamientos fitosanitarios a aquellos casos en los que, debido a la presencia de una plaga, enfermedad o mala hierba, es imprescindible su utilización efectiva.

En palabras de Carlos Palomar, nuestro director general, que a día de hoy están más vigentes que nunca, “la Sanidad Vegetal, como la humana, comienza con la prevención, continua con la vigilancia y termina, si es necesario, con la aplicación de técnicas y tratamientos de curación”.