Frente a los bulos y leyendas sobre agricultura, sanidad vegetal y alimentación solo cabe una respuesta: la dedicación diaria y el rigor científico.

A lo largo de estas últimas semanas desde AEPLA hemos considerado interesante aprovechar este espacio de comunicación directa y reflexionada contigo para reiterar, como no podría ser de otra manera, nuestro compromiso irrenunciable con la seguridad alimentaria de nuestra sociedad.

Resulta paradójico, e incluso en ocasiones descorazonador, que en una sociedad desarrollada y formada como la nuestra, un sector como es el de la sanidad vegetal, que se desvive día tras día por servir de apoyo a la agricultura para la producción de alimentos saludables, sostenibles, seguros y asequibles para la población, tengamos que salir al paso, cada cierto tiempo, de informaciones cargadas de subjetividad, medias verdades y sesgos, que pretenden asociar la actividad de la industria fitosanitaria a un fin estrictamente mercantilista, como si nosotros, nuestras familias y seres queridos no fuésemos consumidores de aquellas productos agrícolas a los que tanto esfuerzo dedicamos para garantizar su protección frente a plagas y enfermedades.

En este sentido, no nos cansaremos de reiterar que tenemos la inmensa suerte de vivir en una sociedad que cuenta con uno de los sistemas más estrictos del mundo en lo referente a la protección de nuestra seguridad alimentaria, y que este aspecto está sobradamente garantizado a partir de la concreción y el control exhaustivo de los Límites Máximos de Residuos establecidos por la Unión Europea para los diferentes productos agrícolas susceptibles de formar parte de nuestra cesta de la compra.

No debemos olvidar que es un organismo de reconocido prestigio y credibilidad a nivel global como la Comisión Europea quien ostenta la responsabilidad de fijar estos niveles máximos para el análisis de residuos procedentes de la aplicación de productos fitosanitarios en los cultivos, a partir de un laborioso proceso en el que participan tanto la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) como los organismos competentes en este ámbito de cada uno de los estados miembros.

A partir de todo ello, desde el sector de la sanidad vegetal contamos con la plena tranquilidad de que, como ocurre del mismo modo en el ámbito de la medicina para las personas, la totalidad de nuestras decisiones y actuaciones responden solo y exclusivamente a criterios científicos, y no a leyendas urbanas, bulos e historias para no dormir, y que somos los primeros en sentirnos orgullosos de contar con todos y cada uno de los mecanismos de control que permiten que los alimentos que llegan a tu mesa (y a la nuestra) son totalmente seguros y saludables, aunque otros se empeñen en poner algo tan serio como esto en duda, ya sea por ignorancia, desconocimiento o, en el peor de los casos, como herramienta cuestionable para conseguir no sabe bien qué objetivos.

Conviene no olvidarlo y por eso no nos cansaremos de repetirlo: Con la comida no se juega…

 

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