La preparación de un lecho de siembra adecuado es una de las actuaciones previas que mejor puede contribuir al desarrollo óptimo posterior de tus cultivos.

A la hora de preparar el suelo agrícola para el inicio de una nueva cosecha, es más que recomendable que tengas presente que la posible presencia de terrones, generados por la compactación natural del suelo, favorece creación de una costra superficial que incrementa la capacidad de absorción del agua de riego y, al mismo tiempo, reduce el riesgo de que la tierra de cultivo pueda ser desplazada por los efectos de condiciones meteorológicas adversas.

Por el contrario, si se procede a la descompactación excesiva de este lecho de siembra, a través de la aplicación repetida de técnicas de laboreo, los recursos hídricos utilizados no impregnarán correctamente la tierra de cultivo, pudiendo provocar su filtración hacia las capas más profundas del suelo y, por tanto, su desaprovechamiento.

Además, en el caso de que se considere necesaria la utilización de tratamientos fitosanitarios diluidos como medida para hacer frente a la presencia de alguna amenaza para la sanidad vegetal del futuro cultivo, este riesgo de filtración y escorrentía supone un elemento más a tener en cuenta, ya que implicará una mayor probabilidad de que las soluciones utilizadas se desplacen sin control, no realizando su labor de una forma eficiente y, a su vez, pudiendo desarrollar sus efectos en áreas no deseadas.

Por este motivo, para favorecer el mantenimiento de un lecho de siembra óptimo, que favorezca al máximo la germinación, desarrollo y crecimiento de los cultivos, será preciso optar por labores de preparación del suelo que contribuyan a mantener estos agregados, salvo en casos extremos.

Para ello, si tienes previsto utilizar maquinaria agrícola, te recomendamos que emplees la menor velocidad de rotación posible y, al mismo tiempo, optes por la máxima velocidad de desplazamiento en relación a la labor específica que estés desarrollando.

De esta forma, consiguiendo una rugosidad óptima de tu lecho de siembra, estarás generando un entorno propicio para que tus cultivos germinen correctamente y dispongan de las mejores condiciones para la absorción natural de los nutrientes que le aporta la materia orgánica del suelo y el agua de riego.