Frente a la desinformación y los bulos dirigidos a poner en duda nuestra seguridad alimentaria, basta con responder con la verdad que aporta la ciencia.

A pesar del incalculable apoyo que ofrecen los productos y tratamientos fitosanitarios a la hora de contribuir a la protección de los cultivos, hasta el punto de convertirse en un elemento esencial para garantizar su rentabilidad, tanto en términos de productividad como de eficiencia de recursos, todavía existen diversos sectores de nuestra sociedad que se muestran críticos en relación a su papel como colaborador, en muchas ocasiones imprescindible, para la supervivencia y futuro de la agricultura.

En este sentido, llama poderosamente la atención que, frente a la aceptación general existente en relación al papel esencial de la medicina como instrumento para combatir la aparición y prevalencia de aquellas enfermedades que nos afectan a diario, todavía existan ciertas reticencias en relación al empleo de instrumentos capaces de contribuir a garantizar la sanidad vegetal de aquellos cultivos dirigidos a producir los alimentos que consumimos a diario.

Ante esta situación, que en ocasiones encuentra en internet y las redes sociales un altavoz para la difusión de ‘información’ poco contrastada o, directamente, falsa, la evidencia científica y los mecanismos de control establecidos en materia de seguridad alimentaria se erigen como la mejor forma de hacer frente, desde la verdad irrefutable y objetiva de los innumerables estudios realizados, a la desinformación y los bulos.

No cabe duda de que todos y cada uno de nosotros tenemos, como no podría ser de otra manera, nuestro punto de vista sobre cualquier aspecto que consideramos importante en nuestra vida diaria. De hecho, esta diversidad de opiniones es, sin duda, un elemento enriquecedor único para seguir avanzando hacia un futuro mejor para todos.

Pero apoyarse en posicionamientos sesgados o directamente falsos para reforzar las ideas propias, no merece otra postura que el rechazo y la indiferencia.

Por suerte para todos, formamos parte de una sociedad mucho más seria y responsable de la que muchos dibujan en sus redes sociales y blogs personales, en la que los alimentos que comemos pasan previamente por toda una serie de controles y análisis, realizados por expertos en seguridad alimentaria, a partir de mecanismos técnicos y científicos objetivos y neutrales, alejados de cualquier posicionamiento parcial o sesgado.

Tal y como afirmó nuestro presidente Manuel Melgarejo en una reciente entrevista realizada para Agrodiario, la seguridad de los alimentos que consumimos y que han sido protegidos con productos fitosanitarios está garantizada tanto por la investigación de las compañías que permiten el desarrollo de productos cada vez más eficaces y seguros, como por los estrictos controles de evaluación que deben superar para ser autorizados, y que son responsabilidad de las Administraciones competentes.