El año 2020 nos ha demostrado, de nuevo, la importancia esencial de nuestra agricultura, y la necesidad de apoyarla con todos los medios a nuestro alcance.

Este año, al que le quedan solo unos pocos días para su finalización y que desgraciadamente será recordado por todos por la pandemia generada por la Covid-19 y sus trágicos efectos tanto a nivel sanitario como económico y social, nos ha servido también para darnos cuenta, quizás de la forma más indeseable de todas, del protagonismo esencial que sigue teniendo la agricultura para nuestro bienestar y calidad de vida.

Aunque nos encontramos en plena ‘era tecnológica’ y las telecomunicaciones son una parte indispensable para el desarrollo de nuestro día a día, una actividad milenaria y en la que la tradición y el conocimiento heredado de padres a hijos es una de sus señas de identidad, ha vuelto a emerger de esa posición secundaria en la que, de una forma casi inconsciente, se le había situado durante estas últimas décadas, para demostrar, sin estridencias ni afán alguno de revancha, su implicación con la sociedad de la que forma parte, así como su capacidad para que el resto de la población podamos disfrutar diariamente de alimentos básicos en cualquier punto de venta de nuestro territorio, incluso en los peores momentos.

Aunque parezca que es volver la vista a algo que ocurrió hace demasiado tiempo, a causa de todo lo ocurrido durante este 2020, el año comenzó con la protesta del sector agrícola para que fueran escuchadas sus reivindicaciones.

Aun así, nuestro sector agrícola puso de manifiesto su madurez y responsabilidad al dejar a un lado sus movilizaciones para aunar esfuerzos en la lucha que todos estamos librando contra los efectos de esta maldita pandemia, asumiendo en primera persona los riesgos asociados a seguir trabajando, día tras día, mientras el resto de la sociedad nos veíamos obligados a confinarnos para garantizar nuestra protección y reducir el riesgo de contagio.

Esta actitud no hace más que reafirmarnos en lo tremendamente orgullosos que nos sentimos de todas y cada una de las personas y entidades que conforman nuestro sector agrícola, y en la necesidad de hacer todo lo posible para potenciar y defender nuestra agricultura con todos los medios que tenemos a nuestro alcance.

Es aquí donde desde la industria fitosanitaria consideramos que la forma más adecuada de proteger el futuro de nuestra agricultura es mediante aquello que mejor sabemos hacer, como es seguir investigando e innovando cada día para dotarla de soluciones efectivas, seguras y sostenibles para la protección de sus cultivos.