Conoce todos aquellos aspectos que pueden ayudarte a garantizar una eliminación natural adecuada de los residuos fitosanitarios presentes en tus cultivos.

Como sabes, la seguridad alimentaria de los productos agrícolas que serán utilizados para consumo humano o animal se garantiza sobradamente a partir del control de lo que se conoce como Límite Máximo de Residuos o LMR.

En base a este aspecto, si se lleva a cabo una adecuada gestión integrada de la sanidad vegetal de tus cultivos, y se ponen en práctica todas aquellas buenas prácticas agrícolas que contribuyen a un uso correcto y seguro de los productos fitosanitarios utilizados, puedes tener la seguridad de que no tendrás ningún tipo de problema en este sentido.

No obstante, desde AEPLA consideramos que puede resultarte interesante conocer aquellos aspectos que es conveniente que tengas en cuenta para ejercer un control exhaustivo del nivel de residuos que pueden presentar tus cultivos en el momento de su recolección, con el fin de reducir al mínimo su posible presencia en los alimentos que conforman tu cosecha:

  • Como primer elemento básico, respeta en todo momento las recomendaciones especificadas por el fabricante en el envase y etiquetado del producto fitosanitario utilizado, sobre todo en lo referente a la dosis a emplear y el tiempo de espera requerido entre la última aplicación del tratamiento y la recolección de dicho cultivo.
  • En este sentido, infórmate sobre las propiedades del ingrediente o principio activo aplicado en tus cultivos, con el fin de conocer el plazo estimado para su degradación y desaparición de forma natural.
  • También será preciso tomar como referencia el número y frecuencia de las aplicaciones de productos fitosanitarios realizadas, que deberás tener registradas en tu Cuaderno de Explotación, ya que estas estarán condicionadas en la práctica por el nivel de afectación que ha sufrido la planta a causa de la plaga o enfermedad tratada.
  • Asimismo, puede resultar interesante conocer cómo influyen las condiciones climáticas a las que está sometida tu explotación agrícola al comportamiento del producto o tratamiento fitosanitario utilizado, ya que las horas de sol, la temperatura media o el nivel de precipitaciones puede afectar, en mayor o menor medida, al plazo de degradación estimado.
  • Otro aspecto muy a tener en cuenta radica en el comportamiento específico de cada cultivo en cuanto al tiempo de permanencia de un principio activo en su composición. A modo de ejemplo, aquellas cuya parte comestible se encuentra bajo tierra, como las zanahorias, las patatas o la remolacha, presentarán un menor riesgo de acumulación de residuos procedentes de aplicación foliar.
  • Para finalizar, presta atención a aquellos aspectos externos que han podido afectar al adecuado desarrollo del cultivo, como la carencia de agua de riesgo o la existencia de unas temperaturas anómalas para el periodo del año en cuestión, ya que un crecimiento deficiente puede incidir también en su capacidad para la eliminación natural de residuos, incrementando sus niveles de acumulación y durabilidad.