Hoy, 15 de marzo, se conmemora el Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Conoce por qué la sanidad vegetal es básica para garantizar estos principios.

Como cada año, el día 15 de marzo es la fecha elegida por la Organización de las Naciones Unidas para la celebración del Día Mundial de los Derechos del Consumidor.

Con esta conmemoración se pretende recordar el papel fundamental que llevan a cabo los consumidores y usuarios como último eslabón de los distintos procesos productivos dirigidos a la comercialización de productos y servicios, y la necesidad de que su voz sea tenida en cuenta a lo largo de la generación de la cadena de valor de cada uno de ellos.

En este sentido, desde AEPLA hoy queremos aprovechar esta celebración para poner en valor la importancia de la sanidad vegetal como elemento fundamental para promover el cumplimiento de estos derechos, reflexionando sobre su papel específico en relación a la consecución de cada uno de ellos:

 

Derecho al acceso a bienes y servicios básicos esenciales, como alimentos, ropa, vivienda, salud, educación y salubridad.

La sanidad vegetal es un aspecto esencial para garantizar la adecuada protección de las cosechas, consiguiendo así un incremento considerable de su productividad.

De esta forma, se consigue facilitar, de una forma exponencial, un aspecto básico para garantizar los derechos del consumidor, como es el acceso de la población a aquellos alimentos que son esenciales para su salud, bienestar y calidad de vida.

 

Derecho a la protección contra productos y procesos peligrosos.

Los distintos procesos que se llevan a cabo en el seno de las empresas dedicadas al sector de la sanidad vegetal, así como de las administraciones competentes en esta materia, garantizan que los principios activos que se utilizan en la agricultura son totalmente seguros y aptos para el consumo humano de los alimentos que contribuyen a producir.

Para que puedas hacerte una idea del nivel de seguridad asociado al uso de este tipo de productos, basta con que tengas en cuenta que la duración del proceso para la aprobación y homologación legal de un nuevo producto fitosanitario oscila entre los 9 y los 11 años.

 

Derecho a recibir información para una elección correcta y protección contra publicidad deshonesta o confusa.

En base a lo comentado en el punto anterior, la sanidad vegetal es, junto con la medicina y los productos farmacéuticos para consumo humano, uno de los sectores de actividad, sin duda, más transparentes del planeta y sobre el que se ejerce un mayor control, algo de lo que, por qué no decirlo, estamos orgullosos y representa una de nuestras principales señas de identidad.

 

Derecho a escoger productos y servicios a precios competitivos con la seguridad de una calidad satisfactoria.

La mejora en la capacidad de incrementar la producción agrícola que permite el uso adecuado de productos fitosanitarios, con el mismo empleo de recursos, favorece la posibilidad de que los consumidores puedan disponer de alimentos de mayor calidad y a un precio mucho más asequible para su economía doméstica.

 

Derecho a ser escuchado y estar representado en la elaboración y ejecución de una política gubernativa y en el desarrollo de productos y servicios.

Del mismo modo, la sanidad vegetal cuenta con una especial sensibilización hacia las demandas de los consumidores intermedios y finales, tanto en la elaboración de aquellos productos que requieren los agricultores para garantizar la protección de sus cultivos frente a plagas y enfermedades como incorporando todas aquellas demandas de los consumidores que se materializan en la aprobación de leyes y normativas de seguridad alimentaria en los distintos países del mundo, orientadas a salvaguardar los derechos del consumidor.

 

Derecho a recibir una reparación adecuada por quejas justas, incluyendo compensación por información engañosa, bienes defectuosos o servicios insatisfactorios.

Como el resto de sectores que conforman el tejido productivo, las entidades que desarrollan sus actividades en el sector de la sanidad vegetal tienen un firme compromiso hacia el cumplimiento de todas aquellas medidas dirigidas a garantizar la protección y defensa de los derechos de los consumidores.

Y, además, una de las principales funciones que desarrollamos en AEPLA reside en la definición y difusión de buenas prácticas, así como en el control de que todos los agentes que participan en este proceso lo hagan tomando como premisa esencial el desarrollo de un comportamiento ético hacia el resto de actores y, en especial, hacia los consumidores.

 

Derecho a la educación de los consumidores para efectuar elecciones seguras de bienes y servicios, y ser conscientes de los derechos básicos de los consumidores y cómo hacerlos efectivos.

La transparencia que caracteriza el funcionamiento de las entidades que conforman el sector de la sanidad vegetal también se traduce en el desarrollo de numerosas acciones dirigidas a la información y concienciación de los consumidores.

Asimismo, desarrollamos una constante labor de detección y denuncia de aquellas mentiras, fake news y bulos alimentarios que solo pretenden desinformar y confundir a los consumidores, generando un estado de alarmismo tremendamente peligroso e injusto, que no favorece a nadie.

 

Derecho a un ambiente saludable para vivir y trabajar.

Para finalizar, la sanidad vegetal cumple un papel esencial en la mejora de la producción agrícola, como elemento básico para luchar, además, contra el desperdicio alimentario y sus efectos perjudiciales en relación al cambio climático.

En la medida en que el uso de productos fitosanitarios permite incrementar la protección de los cultivos y reducir la pérdida de cosechas, se está avanzando en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, procedentes de la descomposición no controlada de aquellos productos no aprovechables para su consumo.